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Cavernas excavadas en la roca y minas abandonadas

Una caverna excavada en la roca es una obra subterránea compuesta
de una o de varias galerías excavadas en un macizo rocoso, a las
que se accede durante la construcción por medio de un pozo o de
un túnel inclinado.

  

La selección de los emplazamientos se establece fundamentalmente en función de criterios geológicos

  • la roca debe ser lo suficientemente resistente para que la cavidad sea estable,
  • la pared de la caverna no se reviste.


La estanqueidad se basa en el principio del confinamiento hidráulico que define la profundidad a la que debe ser implantada la cavidad para que en cada punto el agua contenida naturalmente en la roca circundante se dirija hacia la cavidad, impidiendo así la migración del producto almacenado.

La presión hidráulica del macizo puede ser reforzada artificialmente por medio de obras específicas de realimentación de agua ("cortinas de agua").
Generalmente, una caverna excavada en la roca se sitúa a una profundidad comprendida entre 70 y 200 m.

La técnica de las cavernas excavadas en la roca, revestidas o no, también se puede aplicar al almacenamiento criogénico de cualquier tipo de gas que tenga un punto de licuefacción inferior a –10°C, como el amoniaco, el propano, el etileno, el etano o el metano.
> ver también cavidad minada revestida

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